Opinión de Andrea Herrero, Estudiante de Óptica
La cirugía ocular abarca cantidad de funciones. Se podría dividir dependiendo del uso que se le de a las diferentes técnicas, por ejemplo:
- En la cirugía refractiva para reducir o minimizar ametropías tales como miopía, astigmatismo o hipermetropía, la utilización de técnicas como el LASIK o el PRK, producen un flap en la córnea que corta vasos sanguíneos de esta, llegando a causar ojo seco; además de las complicaciones que pueden surgir durante la cirugía o el postoperatorio. En mi opinión, si no es por necesidad (altas ametropías) no aconsejo dichas técnicas.
- Otra de las cirugías que podemos clasificar sería la utilizada para la implantación de una lente intraocular (LIO) debido a la extracción del cristalino por su opacidad (cataratas). Esta es una de las cirugías más comunes y de las que la gran mayoría no podemos huir, ya que en la mayoría de ocasiones está relacionado con el envejecimiento del cristalino.
- Como última técnica nombraría las utilizadas en caso de patologías. Podríamos decir que en un glaucoma grave, en el caso de que los colirios o el láser, no disminuyan la presión intraocular (PIO), accederemos al uso de técnicas como la esclerotomía profunda no perforante,
En definitiva, desde mi punto de vista, el sistema visual es muy complejo y delicado, y mientras podamos evitar modificarlo mediante cirugías o técnicas demasiado invasivas que puedan tener consecuencias mayores, debemos esforzarnos por la utilización de métodos menos arriesgados,
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